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Cuyo tiene menos pobres pero más excluidos

Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar
La región está debajo de la media nacional de pobreza. Menos acceso a salud y educación.

Si bien en Cuyo los niveles de pobreza e indigencia están por debajo de la media nacional, en la región se observa un mayor porcentaje de hogares sin acceso a cobertura de salud, a una alimentación suficiente o a educación que en el resto del país. Así lo refleja el último relevamiento de la Universidad Católica Argentina, que se presentó ayer en la sede Mendoza. 

El coordinador del Observatorio de la Deuda Social Argentina (de la UCA), Agustín Salvia, señaló que les sorprendió un poco encontrar estos indicadores, pero que reflejan que el acceso a ciertos derechos básicos no está vinculado de modo directo al ingreso, sino a posibilidad de disponer de los servicios.
También aclaró que los hogares relevados en Cuyo pertenecen al Gran Mendoza, San Rafael y San Juan. 

Así, mientras 6,9% de las personas se encontraba en situación de indigencia en 2015-2016 en el total de los aglomerados urbanos consultados, el porcentaje sólo alcanzaba el 5,1 en Cuyo. Algo similar ocurre con quienes  viven por debajo de la línea de pobreza, que alcanzaba el 32,9% de media nacional y 29,9% en Cuyo. 

Pero cuando se analiza la seguridad alimentaria, es decir si el hogar accede a una alimentación suficiente para evitar el hambre de sus miembros, Cuyo no sólo está un punto por encima de la media nacional -con 12,6% versus 12,5% respectivamente-, sino que el porcentaje creció cuando se compara 2016 con 2010, ya que entonces era de 11,6%. En cambio, en el total de los aglomerados nacionales la situación mejoró: se pasó de 13,4% en 2010 al 12,5% mencionado en 2016. 



En cuanto a la cobertura de salud, 20,3% de los hogares en Cuyo no accede, frente al 18,5% nacional. Los valores tampoco muestran una realidad alentadora en lo que a educación se refiere, ya que en Cuyo 34,9% no tiene, en comparación con 30,9% en todo el país. En cambio, los valores posicionan mejor a la región cuando se considera el acceso al empleo y la seguridad social, ya que 21,9% de los hogares cuyano quedan excluidos pero a nivel nacional el porcentaje llega a 24. 

Cuando se estudian las condiciones de las viviendas, en Cuyo se pasó de 17,4% de los hogares sin conexión a servicios en 2010 a 18,2% en 2016. En tanto en el total de los aglomerados se pasó de 30,4% en 2010 a 23,7% en 2016. Sobre esto, Agustín Salvia explicó que esta caída se debe a que en algunas regiones, principalmente en el conurbano de Buenos Aires, se observaron mejoras en las condiciones de habitabilidad, que no se extendieron a otras partes del país. 

 

Pobreza estructural

El informe "Marginalidad laboral, pobreza y exclusión social en la Argentina Urbana (2010-2016)", fue presentado ayer en la provincia. Salvia resaltó que uno de cada cinco hogares no accede a un trabajo digno, por lo que ese nicho de marginalidad que subsiste se puede explicar por la falta de oportunidades de empleo. Sobre todo, aquellos que requieren de baja o media capacitación, que actualmente generan las obras públicas pero no resulta suficiente. 

El especialista señaló que el motor de los empleos de calidad son las pequeñas y medianas empresas, que en los últimos seis años están en una situación crítica. Por otra parte, puntualizó que, aunque mejore la coyuntura económica, no resultará suficiente ya que se necesitan políticas de desarrollo para las Pymes, créditos subsidiados, simplificación del régimen impositivo y fiscal, como también reducir los costos laborales -sin que sea en desmedro del trabajador- para que puedan competir con las grandes.


Menos delitos, más sensación de inseguridad

Los especialistas del Observatorio de la Deuda Social Argentina (de la Universidad Católica Argentina) también analizaron la seguridad ciudadana. El relevamiento mostró que entre 2010/2011 y 2015/2016 descendió la cantidad de delitos, pero trepó la percepción de riesgo y la sensación de inseguridad, tanto en todo el país como específicamente en Cuyo. 

En ese período, los hogares que habían sufrido un hecho de delincuencia o violencia en la región pasaron de 25,3% a 20,9%. En tanto, la percepción de riesgo subió de 68,7% a 83,3% y el sentimiento de inseguridad de 75,4% a 82,3%. Agustín Salvia, coordinador del Observatorio, resaltó que disminuyeron notablemente los hurtos o robos sin violencia física y sin armas, lo que podría explicarse por una mayor presencia policial. 

De todos modos, señaló que el segmento que más ha experimentado la caída de hechos de inseguridad es la clase media, porque han podido adoptar medidas de protección, mientras los sectores pobres siguen estando más expuestos.