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Cómo es el ajuste que diseñan Macri y Dujovne para alcanzar las metas fiscales

Para este año, la meta fiscal es de un déficit primario de 4,2 puntos porcentuales del PBI y con el impulso del crecimiento el Gobierno confía que logrará alcanzarlo sin necesidad de aplicar ajustes mayores. Por eso, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, repite que después de octubre no vendrá un ajuste.
El gobierno de Mauricio Macri ha tomado una decisión de fondo, la reforma previsional quedará para el próximo mandato -si lo hubiera- y sólo saldrá si hay consenso. Según pudo saber LPO en exclusiva, el equipo del ministro de Hacienda


Es que, por cada punto de crecimiento económico, la recaudación fiscal sube 0,2 puntos porcentuales. Con un crecimiento mayor al 3% anual como espera Dujovne, crecerán los ingresos tributarios del Tesoro y le dan margen para no necesitar, por ejemplo, tocar los subsidios al transporte.

El ajuste que diseñan Macri y Dujovne se centra en seguir eliminando subsidios y en reducir a cero el gasto inútil del Estados que denominan "miscelánea" un paquete donde entran desde Fútbol para Todos hasta los gatos en viáticos y fotocopias.
Fuentes del Gobierno explicaron a LPO que el subsidio al transporte está en estudio y es muy factible que no haya aumentos en este rubro en 2017. "Es el subsidio que menos pesa en el gasto y, aunque las tarifas estén atrasadas respecto del promedio de la región, quitarlo impacta más en el decil más pobre", aseguraron. En efecto, un pasaje en colectivo o Subte en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano cuesta la mitad o menos que en otras ciudades como Bariloche y casi un tercio que en Montevideo, por ejemplo.

El desafío del déficit se concentra en los próximos años. Para 2018, la meta fiscal es de 3,2% del PBI de déficit primario y de 2,2% del PBI en 2019. Cabe aclarar que se trata del déficit primario, no del consolidado que también incluye los intereses de la deuda. Es el déficit que mira el FMI y los analistas internacionales en el caso de la Argentina, porque el ratio deuda/PBI sigue siendo bajo.

El diagnóstico de Dujovne se basa en desandar la suba de 18 puntos porcentuales que experimentó el gasto público nacional y provincial en las tres administraciones kirchneristas: 5 puntos fueron por las moratorias jubilatorias, 5 puntos por el aumento del empleo público a un tasa promedio del 4% anual, 5 puntos por los subsidios económicos y 3 puntos por lo que denominan "miscelánea", una carpeta que contiene programas como Fútbol para Todos, Tecnópolis y viáticos, entre otros gasto prescindibles.


Teniendo esto en cuenta, la decisión de Macri apunta a llevar a cero los dos últimos y no reducir ni jubilaciones ni empleo público. "Miscelánea" apuntan a reducirla a su mínima expresión de forma más acelerada con una serie de microajustes y los subsidios económicos a la electricidad, el gas, el agua y el transporte se irán contrayendo con mayor gradualidad.

Respecto del empleo público, sin embargo, desde el Gobierno hicieron una aclaración: del 4% de crecimiento interanual en la Nación lo llevaron a 0% y las provincias, que también desaceleraron las contrataciones, asumirán un acuerdo similar con la forma del Pacto Federal Fiscal.

El kirchnerismo aumentó el empleo público a razón de un 4 por ciento por año durante sus doce años. En ese rubro, el ajuste de Macri consistió en bajar a cero esa progresión, más que en echar gente.
Sin embargo, en los municipios el empleo público siguió creciendo desde la asunción de Macri a un ritmo del 1% anual. Pero en el equipo del presidente creen que podrán reducirlo en los próximos meses.

Las jubilaciones, aseguraron, no tendrán novedades hasta 2019, fecha establecida por la Ley de Reparación Histórica para realizar la reforma del sistema jubilatorio. "Y sólo si hay consenso", aclararon las fuentes consultadas por LPO.

Esta semana, el economista Miguel Angel Broda afirmó que la economía de Macri salió de la recesión, pero que se trata de "una recuperación sin empleo", precisamente porque la decisión política de Macri es cortar flujo de ingreso de trabajadores al sector público. Por el contrario, apunta a que el sector privado sea, mediante las inversiones, el motor del empleo.

Sobre este punto, desde el Gobierno reconocieron que la incorporación de mano de obra al sector privado es más lenta y puede sentirse en el mercado laboral el retiro del Estado como empleador. Sin embargo, se mostraron confiados en que con el crecimiento económico de esta año y el próximo, la demanda de trabajo va a fortalecerse. "La inversión está creciendo a un ritmo del 8 o 9 por ciento anual, el mejor desde 2011", aseguraron.