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Murió Juan Goytisolo, el escritor de los tiempos que corren

Tenía 86 años y vivía en Marrakesh. En 2014 obtuvo el premio Cervantes.

Juan Goytisolo entró a mi casa en una valija cargada de libros que traía un gran amor catalán, que también murió este año. Entre todos los autores españoles que conocí con esa valija, Goytisolo fue uno de los que más cerca se quedó, no tanto por su obra literaria, que es magnífica y disruptiva en muchos aspectos, sino por sus ensayos sobre literatura, sus crónicas de viaje implacables y sus columnas en el diario El país, cuando decidió que se retiraba de la ficción.

Sus primeras novelas, de corte más realista, lo ponen entre los escritores más importantes de los años 50 en España. Su mirada crítica y anti-franquista queda plasmada en Juegos de manos y Duelo en el paraíso. Pero no se queda allí sino que, por el contrario, comienza un periplo de indagación en los estilos de la novela, los límites del lenguaje y, sobre todo, la función de la literatura, tema que desarrolla de manera extensa cuando, ya asentado en Marrakech, comienza a reflexionar sobre la cultura, las diferencias de clase y el terrorismo.

Si no lo han leído recomiendo mucho sus columnas en el diario. Su mirada siempre comprometida, disidente e incómoda nos da la justa medida del estado complejo de las cosas.


Ayer hubo dos atentados en Londres y desde el gobierno pedían a la gente que no se junte, que no vaya a bares, que no salga a las estaciones de subte. Goytisolo ya lo contaba en uno de sus últimos libros, El exiliado de aquí y de allá (2008), en donde con una especie de realismo mágico, mezcla de fantasía y ciencia ficción, ironía y mucho sarcasmo, el personaje principal planteaba lo mismo que el jefe de policía londinense:

"No estés donde no deberías estar. Ni en las terminales de aeropuerto de vuelos nacionales o a otros puntos de destino, ya sean comunitarios o al resto del mundo. Ni en las líneas de metro, trenes y autobuses, por muy seguras que te parezcan. Ni en cafés, discotecas y otros locales de esparcimiento nocturno. Ni en oficinas, talleres, fábricas y demás lugares de trabajo. Tampoco en edificios administrativos, bancos y hospitales habitualmente atestados. Ni en estadios, conciertos raperos ni sitios incluidos por las agencias de viaje en sus circuitos turísticos. Las horas punta y los atascos urbanos son particularmente peligrosos. Como los ascensores, rascacielos, grandes almacenes y aparcamientos subterráneos. Sobre todo, no te quedes en casa a hojear los periódicos, seguir la tele o follar con tu cónyuge. Éste será siempre nuestro objetivo estratégico primordial".

Goytisolo es un escritor de los tiempos que corren. Leerlo es una cachetada al corazón, un dolor necesario y la comprobación que la buena literatura se escribe con la mano puesta en el ritmo que marca el presente, sin medias tintas, sin compromisos políticos, sin la comodidad del que está en el poder o se siente representado por él.

Ha muerto un maestro de escritores.