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La policía brasileña halla indicios de que Temer recibió sobornos

XOSÉ HERMIDA/EL PAÍS
Temer (izquierda) y Putin, este martes en el Teatro Bolshoi de Moscú.


Michel Temer lucha desesperadamente por resistir al frente de la Presidencia de Brasil, pero  el cerco judicial y policial contra él no deja de estrecharse. Mientras Temer, intentando dar sensación de normalidad, emprendía un viaje oficial a Rusia y a Noruega, la Policía Federal entregaba a la Justicia un informe en el que avala la existencia de indicios de que el presidente está implicado en el cobro de sobornos. El fiscal general de la República, Rodrigo Janot, prepara ahora la denuncia que presentará en los próximos días para solicitar la imputación formal de Temer.


El informe de la policía confirma los detalles que ya había anticipado el propio fiscal Janot a partir de la confesión premiada del presidente del imperio cárnico JBS, Joesley Batista, que formuló graves acusaciones de corrupción contra Temer. La principal prueba de cargo es la actuación del que ya se conoce popularmente en Brasil como "el diputado de la maleta". Ese parlamentario, ahora en prisión, Rodrigo Rocha Loures, era una persona de total confianza de Temer. En una conversación del presidente con Batista, grabada por este subrepticiamente, Temer señala al empresario que su interlocutor para lograr favores del Gobierno sería el diputado Rocha Loures. Días después, este fue filmado por la policía saliendo de una pizzería de São Paulo con una maleta que escondía 500.000 reales -unos 150.000 euros- entregados por un emisario de Batista.Los ejecutivos de la compañía añaden una acusación asombrosa: aseguran que el pacto consistía en desembolsar esa cantidad semanalmente durante 25 años.

El fiscal Janot está a la espera de que una pericia avale la grabación realizada por el empresario durante el encuentro con Temer en la residencia oficial de este, el pasado 7 de marzo, y de la que también se deducen indicios de un delito de obstrucción a la justicia por parte del presidente. En un momento de esa conversación, Batista relata Temer que está intentando "amarrar dos jueces" y el jefe del Estado le contesta: "Magnífico, magnífico".

El dueño del imperio cárnico se ha convertido en una pesadilla para el presidente. En una entrevista publicada el domingo por la revista Época, calificó a Temer como "el jefe de la mayor banda de ladrones de Brasil". Antes de salir para Rusia, el presidente presentó una denuncia judicial contra el empresario por difamación. Pero este martes, mientras se encontraba con Putin, un juez rechazó tramitar la demanda con el argumento de que Batista es un colaborador de la justicia y que sus acusaciones deben ser verificadas dentro del proceso judicial que ya está abierto.

Probablemente la próxima semana el fiscal Janot hará efectiva la denuncia y el asunto entrará entonces en el terreno político. Corresponde al Congreso de la nación autorizar la apertura de la investigación al presidente. Si los parlamentarios diesen luz verde a la solicitud, Temer sería apartado del cargo durante seis meses, en un proceso parecido al que terminó el año pasado con la destitución de la anterior presidenta, Dilma Rousseff. Pero el territorio del Congreso se presenta bastante favorable a Temer. La ley exige que la solcitud del fiscal cuente con el apoyo de al menos dos tercios de los parlamentarios. Y una parte considerable de ellos está también amenazado en procesos judiciales por corrupción.

Parte de la clase política está esperando a que Janot, quien ha  actuado como látigo contra los representantes públicos acusados de corrupción, acabe su mandato en septiembre. Entonces correspondería al presidente nombrar un nuevo fiscal general, y muchos sueñan que a partir de ese momento pueda ponerse un freno a la Operación Lava Jato, que en los últimos tres años ha sacudido los cimientos de todo el sistema político brasileño.