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ESCÁNDALO DE CORRUPCIÓN EN EL TENIS ESPAÑOL CON DETENIDOS

EFE /EL PAÍS
El tenis español está envuelto en un escándalo. Este jueves la Guardia Civil detuvo a 34 personas, acusadas de arreglar partidos con la intención de ganar dinero en las apuestas online, según informaron fuentes de la investigación. Seis de los arrestados son jugadores de torneos Future, aunque no trascendió el nombre de ellos.
La Guardia Civil detuvo a un grupo de acusados de incurrir en el delito de corrupción en el deporte. Entre ellos hay seis tenistas ubicados entre el puesto 800 y el 1.400 del ranking mundial.



En rueda de prensa, la responsable de la operación, que se desarrolló en varias provincias españolas, la teniente María Jiménez, explicó que todos los tenistas son hombres que se encuentran en el ránking nacional entre los puestos 30 a 360, y en el internacional, del 800 al 1.400. Además informó que la casa de apuestas más perjudicada fue BET365.

Para Jiménez, se trata de estafas por más de medio millón de euros. Afirmó que los tenistas pudieron haber incurrido en un delito de corrupción en el deporte, castigado con una pena de prisión de seis meses a cuatro años e inhabilitación, además de la posible prohibición de la federación de tenis de seguir jugando en torneos. A los implicados se les atribuye además estafa y pertenencia a organización criminal.


Los torneos en cuestión se realizaban preferentemente en Sevilla, pero también se encontraron irregularidades en otras ciudades de España y también en Portugal. Los cabecillas se hallaban en Sevilla y en La Coruña.

Según el diario El País, la forma de actuar era siempre la misma: un jugador semiprofesional se encargaba de contactar a los jugadores que iban a disputar un determinado encuentro de carácter nacional o internacional sobre los que se podía apostar en línea. Pactaba con ellos que perdieran un determinado set del partido. De este modo, conseguían ganar las apuestas en portales especializados de apuestas, con el consiguiente rendimiento económico. Parte de lo recaudado se lo embolsaban los deportistas.


"Los más jóvenes -algunos tenían 17 años- no eran conscientes de lo que estaban haciendo y muchas veces lo hacían para conseguir dinero y poder participar en otros encuentros y así poder llegar a ser alguien en este mundo. Los mayores lo admitían para ganarse un dinero", explicó la teniente del equipo de Fraude Económico y Blanqueo de Capital de la Comandancia de Madrid, María Jiménez.


La organización estaba dirigida desde La Coruña, donde reside el cabecilla, un exjugador profesional de unos 35 años, que daba las órdenes de los partidos que podían ser arreglados y organizaba el Telegram y el Twitter para comunicarse con los familiares e informarles de cuándo debían apostar.
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