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100 años de democracia

Desde la Revolución del Parque en 1890 hasta 1916, fueron 26 años de lucha para que nuestro Pais consagrara al primer Presidente surgido de la Soberania Popular.
El Radicalismo nació agitando las banderas de Libertad, Democracia y Justicia.


En los comicios celebrados el 2 de abril de 1916, que se realizaron con un total imparcialidad y presidencia oficial, la más votada fue la fórmula presidencial encabezada por Hipólito Yrigoyen, a quien acompañó como candidato a la vicepresidencia el riojano Pelagio Baltazar Luna; candidatos de la Unión Cívica Radical.
Los radicales obtuvieron 272.810 votos (152 electores), frente a los 154.549 votos del conservadurismo (69 electores). Atrás estuvieron los demócrataprogresistas, con 140.443 votos (62 electores), y los socialistas, con 56.107 votos (14 electores).

La victoria radical quedó pendiente de la decisión de 19 electores radicales disidentes de la provincia de Santa Fe, que debieron resistir las más diversas tentaciones de las fuerzas conservadoras antes de votar, finalmente, por la fórmula de Hipólito Yrigoyen – Pelagio Baltazar Luna.
El 12 de octubre de 1916, en medio de la algarabía de sus partidarios, Hipólito Yrigoyen asumió su primera presidencia (1916-1922). El fervor popular provocó, en su asunción, escenas nunca visitas en la práctica política argentina. Así, por ejemplo, como cuando los simpatizantes desengancharon los caballos de la carroza presidencial para arrastrarla con sus propias fuerzas.
Era un estilo nuevo, se le decía teñido de populismo, que no fue aceptado cómodamente por todos. Yrigoyen llegó al poder después de décadas de batallar en el llano, entre la abstención electoral y los sucesivos intentos revolucionarios.
Donde nada pudo hacer Yrigoyen para imponer sus políticas fue en el Congreso. Allí murieron iniciativas cruciales para el caudillo radical, como la creación de un banco agrícola, el fomento a la colonización rural o la creación de una flota mercante, iniciativas que fueron desconsideradas sin miramientos por el Senado, o aún por la misma Cámara de Diputados.
A pesar de que las sucesivas elecciones legislativas dieron el triunfo a los candidatos radicales, y que éstos fueron acrecentando su representación parlamentaria, durante toda la presidencia de la UCR no llegó a tener mayoría absoluta en Diputados y fue superada ampliamente en el Senado por los conservadores.
Pero la decisión más destacada del gobierno radical fue la creación en 1922 de la empresa estatal petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que en el futuro sería la más grande del país y llegaría a emplear 50.000 trabajadores.
Indudablemente, el líder radical había imaginado el poder sin tener las manos atadas por un Congreso hostil, gobiernos provinciales en manos de enemigos políticos y una prensa desconfiada que escudriñaba críticamente cada uno de sus actos administrativos.
En la gestión radical, el Estado se reservaba un rol de intervención decisivo, apartándose del liberalismo clásico. El nacionalismo económico de Yrigoyen resulta claramente expuesto en los fundamentos al veto de la ley ferroviaria que la oposición conservadora logró sancionar en 1920, donde dice:
“La política del P.E. es mantener en poder del Estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos son elementos vitales del desarrollo del país… El Estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos.”
En política exterior fue clave sus decisión por mantener a rajatabla la neutralidad argentina durante la Primera Guerra Mundial, Yrigoyen condujo, durante toda sus presidencia, una política americanista y una actitud independiente con respecto a la inserción del país en el mundo.
Más discutida fue su posición entre la Liga de las Naciones. Básicamente, su idea consistió en separar el pacto de la Liga (la conformación del organismo impulsado por el presidente
norteamericano Wilson) del Tratado de Paz, que debía incluir las exigencias, a veces terriblemente exageradas de los países vencedores en la contienda.
Para Yrigoyen, la participación de las naciones en la Liga no podía basarse en la desigualdad o en la división entre vencedores y vencidos. Así instruyó a la misión argentina que viajó a la primera sesión de la Liga, realizada en Ginebra (1920). Una misión presidida por el canciller argentino Honorio Pueyrredón e integrada por los ministros en París y Viena, Marcelo T. de Alvear y Felipe Pérez, respectivamente.
No tuvo el gobierno problemas con los EEUU, salvo un incidente planteado en 1918, con la visita a la región de una escuadra de ese país comandada por el capitán Caperton. El presidente Yrigoyen, incluso, y a pesar de la neutralidad mantenida por la Argentina durante la guerra, fue invitado por Wilson a visitar su tierra con todos los honores.
Cuando Yrigoyen llegó al gobierno; debió enfrentar las graves circunstancias económicas provocadas por varios años de guerra mundial. En primer lugar, la falta de bodegas para transportar las exportaciones argentinas. La disminución de importaciones, además, obligó al país a ir procurándose a los tumbos una industria nacional de sustitución. Así se desarrolló durante el conflicto la producción de las industrias alimentarias, especialmente los frigoríficos, además de nuevos establecimientos de industria textil y mecánica.
En honor de Yrigoyen, debe anotarse el hecho de que nunca se sintió tentado por poner el menor límite a la libertad de prensa. Una tentación a la que antes y después de él, otros presidentes no pudieron resistirse.
Se produjo durante la presidencia de Yrigoyen, la eclosión del proceso conocido con la Reforma Universitaria, que se originó en la ciudad de Córdoba y terminó extendiéndose a distintos claustros latinoamericanos.
La Universidad de Córdoba, con su prestigio y tradición, se había encerrado en un callejón sin salida, con su sistema de cátedras que pasaban de padres a hijos, y su falta de renovación en programas y métodos de estudio. 

Contra ellos se rebelaron, en parte contagiados por los aires revolucionarios que recorrían en el mundo, los estudiantes cordobeses en 1918, las manifestaciones estudiantiles se hicieron más violentas y se empezó a pensar en una intervención del gobierno federal.
Yrigoyen no eludió la cuestión y envió a un interventor a la Universidad de Córdoba. Luego, el mismísimo ministro de Instrucción Pública, doctor Salinas, se ocupó de encauzar el conflicto.

Así se modificaron los planes de estudio, se renovó el plantel de profesores y se admitió el principio de la representación estudiantil